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Luis Márquez. AENOR

Con carácter general, la maquinaria para la siembra de colza difiere muy poco de la empleada para el cereal.

Ahora que se acercan las siembras de este cultivo puede ser oportuno recordar que las sembradoras neumáticas con dosificación centralizada se adaptan muy bien a la semilla de colza, que es pequeña y de forma homogénea.

De hecho, las primeras sembradoras de este tipo se diseñaron específicamente para la colza, aunque se adaptan bien a los granos del cereal.

La precisión y la versatilidad que se consigue con estas máquinas, pero sobre todo la posibilidad de utilizar una tolva central, lo que hace posible el plegado de la máquina para las operaciones de transporte cuando se trata de equipos de gran anchura de trabajo, ha hecho que alcancen una rápida penetración en el mercado.


La mayor dificultad para construir este sistema dosificador está en conseguir que cada bota de siembre reciba la misma cantidad de semilla


Para repartir la semilla entre las líneas, estas sembradoras utilizan una corriente de aire ascendente que las arrastra por un tubo vertical rematado en un difusor en forma de seta, con tantas salidas como líneas de siembra.

El paso de la semilla a la corriente de aire se hace de manera centralizada, con un sistema de paletas, de funcionamiento similar al sistema de rodillo acanalado anteriormente descrito.

Con ese dosificador centralizado se consigue que la tolva no tenga que elevarse excesivamente respecto al suelo, ya que es una corriente de aire la que se encarga de transportar las semillas.

Al dividirse la corriente de aire en tantas conducciones como botas de siembra, las semillas son arrastradas hacia la bota correspondiente.

La mayor dificultad para construir este sistema dosificador está precisamente en conseguir que cada bota de siembre reciba la misma cantidad de semilla cuando se ha dosificado sobre una conducción única, lo cual ha exigido años de experimentación.

Son pocas empresas las que tienen patentados estos dosificadores, que los montan en sus máquinas y que los ofrecen como componentes a otros fabricantes.

Hay que tener en cuenta que, con estos dosificadores, cualquier distorsión en el flujo de aire puede modificar la distribución de las semillas entre las líneas de siembra, lo que exige una gran precisión constructiva, a la vez que se necesita que, una vez colocada la semilla en el tubo de caída, la resistencia al paso del aire se mantenga igual en todos ellos. Para conseguirlo todos los tubos de caída deben de tener la misma longitud.

En consecuencia, una perforación en cualquier tubo de caída produce un incremento en la cantidad de semilla que llegará a la bota correspondiente.

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