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Esteve-Argo-Tractors

Agricultura, maquinaria y marketing. Empezó en 1972, a sus 19 años, con un importador -Pares Hermanos- que comercializaba marcas como Kverneland, Landini y tractores Ford, hasta finales de los años 80. Entonces se especializó. “Comencé en Landini como recambista y continué de vendedor, jefe de ventas, director de ventas… y así hasta ahora”, sintetiza Antonio Esteve (Barcelona, 1953). Pronto se jubilará como responsable de Agriargo Ibérica. Acaban de inaugurar una moderna, bien equipada y amplia sede en Villamarciel (Valladolid). Distribuyen tractores McCormick y Landini.

Sus abuelos procedían de Valencia. Eran hortelanos y él había trabajado en la agricultura. Tenían viñas alrededor de Barcelona que, al crecer la ciudad en los años 80, fueron expropiadas para hacer autopistas y polígonos. Cuando rondaba doce años de edad, la familia dejó la agricultura, “aunque siempre te queda ese gusanillo interno hasta que me salió la oportunidad de trabajar con el importador de maquinaria”.

Fue “una casualidad”, porque a Esteve le recomendó, para el trabajo, el profesor que impartió clase a un alumno de aquella familia. “Así empecé con Francisco Pares”, resume. De esta manera conjugó dos de sus pasiones: la maquinaria agrícola y la actividad comercial. Entonces cursaba Ciencias Empresariales y se especializó en Marketing. “Estuve siete años estudiando”, rememora satisfecho.

La sede de su actividad profesional siempre ha estado en la capital catalana, hasta que hace poco cambiaron para empezar en la actual de Villamarciel. “Siempre he estado más fuera de Barcelona que dentro, creando las redes de distribución. Pero eso no me ha preocupado mucho. Ahora llevo aquí dos años con este proyecto y no me ha supuesto un gran sacrificio…”, hace balance antes de que le sustituya Andrés Moradas.

Para afrontar el futuro con garantías, en ArgoTractors han apostado por habilitar su sede en “un lugar estratégico”. “Me he dedicado a ver dónde situarnos y qué estructura creamos. Pasé seis meses buscando el lugar ideal y después de muchas vueltas me decanté por Castilla y León, por ser la número uno en tractores de alta potencia en campo abierto y la segunda en volumen de ventas.

El porqué de Villamarciel está en que su punto estratégico en comunicaciones es excelente, y es accesible y visible”, justifica en lo profesional. “Me siento bien con la gente de aquí”, recalca refiriéndose a aspectos personales.

“Sentido del deber cumplido”, zanja Esteve cuando se le pregunta por el balance de su carrera empresarial. “Yo he venido más a servir que a ser servido. Lo repetiría. Es la sensación con la que me quedo. Sé que lo que dejo detrás va a funcionar”, apostilla. Buen producto y buen servicio.

Ópera, golf, fotos y viajar

Esteve confía en las virtudes de sus marcas y está convencido de que muchos agricultores que las prueban ya no desean otra. El futuro lo ve muy esperanzador y favorable.

“Me voy muy tranquilo. ¡Que, en el fondo, nunca te vas…!”, añade con aire enigmático y entre risas. Acumula proyectos para su tiempo libre: golf, la ópera, viajar por el mundo, la fotografía. “Supongo que desvincularte después de 44 años es muy difícil”, especula.