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La arrancadora HM de Horpiso recoge todo tipo de tubérculo, en España y en países de África, América y Europa

La clave de su éxito reside en una parrilla vibratoria que mima a la patata para que llegue al consumidor con una calidad y apariencia perfectas

El sector de la patata está cada vez más condicionado por la demanda del consumidor, que de forma casi unánime espera llevarse a casa una patata lavada y con apariencia perfecta, sin cortes ni golpes. Por eso cobra sentido que el agricultor se incline por máquinas como la HM que fabrica Horpiso en Peñafiel: una arrancadora de patata con extracción por cuchilla y discos laterales cortantes.

Esta máquina es “robusta y versátil”, y permite extraer no solo patata, sino también cebolla y zanahoria. Además se emplea para sacar boniato en Sanlúcar de Barrameda. Más allá de nuestras fronteras está presente en Portugal, el norte de África y Mali, y ha cruzado el charco hasta Cuba y Chile. Entre otros destinos, la HM de Horpiso también arranca boniato y cacahuete en Hungría.

Los diferentes países y continentes mantienen sus propias formas de trabajar, sobre todo en lo que se refiere al marco de plantación. Pero ello no supone un problema para el taller de Horpiso, donde se adapta la máquina a las diferentes distancias de siembra.

Para ahorrar tiempo y dinero

El modelo ofrece dos dimensiones diferentes, de cuatro líneas (con una anchura de tres metros) y de dos, con la mitad de envergadura. Cada vez se venden más unidades de cuatro líneas, a medida que el sector se va profesionalizando y el agricultor se va haciendo con explotaciones de mayor dimensión.

Como señala José María de la Horra, director de Horpiso, “ese agricultor cada día más profesional va tomando decisiones más racionales”. Así, la arrancadora de cuatro filas “ahorra al agricultor tiempo y dinero”, ya que le permite avanzar al doble de velocidad, y eso vale mucho en plena campaña de arranque.

La de dos líneas se puede mover con un tractor de 50 o 60 caballos, mientras que la de cuatro necesita un mínimo de 90 caballos, siempre que tenga doble tracción.

Parrilla vibratoria

El secreto del éxito de ventas que va cosechando Horpiso está en ese respeto a la patata, que se consigue gracias a la parrilla vibratoria que incluye la arrancadora en su parte trasera; esta evita que el tubérculo se golpee en la caída desde el final de la cadena hasta el suelo, donde es recogido de forma manual. “En las cosechadoras, al pasar por tantas cintas la patata se golpea y se acaba poniendo negra, de modo que pierde gran parte de su valor”, recalca José María.

La arrancadora está disponible con banda de goma o cadena de hierro, dos sistemas que se pueden intercambiar en cualquier momento.

Otra de las ventajas de la máquina reside en su solidez, ya que está diseñada y fabricada pensando en los terrenos más pedregosos de Castilla y León. “En esos suelos difíciles trabaja muy bien, y va de maravilla en los que son más blandos”, señala.

Otro de los puntos fuertes de Horpiso es el taller, que funciona durante todo el año y donde se repara todo tipo de maquinaria, incluso la adquirida a la competencia. Es una rama de actividad que le permite dar un servicio de gran valor al cliente. “Cualquiera que venga con un problema sabe que tratamos de solucionarlo para que pueda continuar con su actividad”, asegura José María, quien recuerda que otras empresas abandonaron el servicio de reparaciones en épocas de bonanza. “Nosotros siempre hemos estado del lado del agricultor”, señala.

De hecho, “el servicio posventa es hoy fundamental para cualquier vehículo o apero. Nosotros estamos preparados para cubrir este servicio, tanto en nuestras máquinas como en las de otras marcas; contamos con un taller de mecanizado de piezas y soldadura para atender cualquier tipo de reparación”.

Horpiso también fabrica cultivadores, vibrocultivadores, preparadores del terreno, gradillas y cultichísel, además de cultivadores entre líneas y diferentes aperos para la viña.

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