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Francisco Javier García Duque, maquilero de Agricón

Apasionado siempre por los trabajos del campo, el maquinista de la empresa con sede en Barruelo del Valle (Valladolid) siembra, aplica fitosanitarios y cosecha en la provincia y en algunas zonas de Zamora y Salamanca

Su padre, Alejandro, era agricultor y además se dedicaba a hacer servicios con la cosechadora para otros. También tenía ganado, aunque ahora Francisco Javier García Duque (Valladolid, 1981) carece de ganadería. Continuó la actividad familiar ampliando los trabajos de cosechar con otros de siembra y de tratamientos fitosanitarios. Popularmente se conoce en el sector a quien se dedica a esto como maquilero. “Llevamos ya once años”, comenta con una mezcla entre orgullo e incredulidad por lo rápido que transcurre todo.

La segunda semana de junio estrenó la cosechadora New Holland CR9.90 que ha adquirido en Argasa. La máquina demostró sus virtudes recogiendo guisantes en el páramo de Ciguñuela, en una parcela que dio cerca de 3.000 kilos por hectárea.

Ha adquirido máquinas punteras y con gran capacidad de trabajo, que le permiten tanto hacer sus labores como las de terceros en las mejores condiciones. La empresa trabaja sobre todo en la provincia de Valladolid, aunque también se desplazan a zonas de Salamanca y Zamora. “Nos movemos en un radio aproximado de 50 kilómetros”, ratifica. “De momento no bajamos al sur. Hay años en los que estás tirando los últimos insecticidas y tienes que estar cosechando…”, añade.

Esta actividad profesional que desempeña con Agricón –empresa con sede en Barruelo del Valle- le sirve además para compaginar con el tiempo le dedica su explotación. “Hoy en día, la agricultura está mucho más mecanizada; es más bonita. Antes, hace 25 años, se trabajaba más físicamente. Las alpacas eran todavía pequeñas y se cogían mano, las legumbres y otros productos delicados se movían en sacos… Ese trabajo físico ya no se hace y las preocupaciones van más dirigidas a la formación en tecnología y otras así”, apunta.

“Quitar piedras era lo más duro”

“Lo que menos ha gustado siempre en este páramo ha sido quitar piedras. Quitar piedras era el trabajo duro por excelencia. Además de que ahora hay muchas menos piedras, nosotros hacemos siembra directa así que no hay que quitarlas…”, bromea. La familia vivía en Barruelo del Valle, pero los hermanos García Duque se trasladaron a la capital pucelana a partir de los once años de edad, cuando pudieron ir internos al colegio.

Los fines de semana regresaban a la casa familiar y allí colaboraban en los trabajos agrícolas. “Nos ha gustado siempre la agricultura, así que lo haces de buen grado. Esto es vocacional del todo”, concluye Francisco Javier, que centró sus estudios en un ciclo formativo en Informática pero ahora se centra en el ámbito agrícola. Su hermano, Fernando, es ingeniero agrónomo. La explotación propia del maquilero ocupa algo más de 230 hectáreas de secano, que también le sirve para probar la tecnología nueva con la que trabaja.

El maquinista comparte la sensación generalizada que caracteriza al sector esta campaña. “Es un año catastrófico; el que se da una vez de cada 25. Pero esto ha existido toda la vida y lo que importa es hacer la media con unas cuantas campañas”, se consuela. El experto de Agricón se muestra convencido de que la agricultura está en pleno cambio. Ahora, las rentabilidades son menores, de manera que el beneficio lo logra el productor a medida que incrementar la extensión que cultiva.

Con estos mismos propósitos operan la marcas para mejorar su tecnología. Las cosechadoras punteras, como la recién incorporada en Agricón, permiten obtener datos sobre la producción de cada zona de la parcela en el momento de segar. La información facilita después aplicar fertilizante, regar e incluso variar las dosis de siembra por zonas para que las labores sean más eficientes y con mejores resultados.

“Muchas veces probamos nuevas cosas. Creemos en ello. Se lo contamos a la gente y a algunos les llama la atención y nos piden que, por ejemplo, les sembremos así para ver cómo va”, desvela. Con este buen hacer Agricón fideliza a sus clientes y suma otros nuevos un año tras otro.