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pulverizador Bertohud
Rubén Arranz aplica el abono líquido y todos los tratamientos con la Berthoud Racer EX-S 32. La compró hace cinco años a Alfersan, una compañía “que conoce perfectamente mi explotación y que se preocupa por que mis cultivos salgan adelante”

Pocas decisiones tan acertadas ha tomado el agricultor Rubén Arranz como la compra, hace cinco años, del pulverizador Berthoud Racer EX-S 32. Hasta el punto de decir que, si hoy tuviera que adquirir uno nuevo, repetiría el modelo “pero con más anchura de trabajo”.

La explotación de Rubén se reparte entre Campaspero y Olombrada, en la línea entre Valladolid y Segovia. 400 hectáreas en las que manda el cereal, pero donde también se incluyen el ajo, la patata y la remolacha. La dimensión de su actividad es la que le ha permitido amortizar con creces el pulverizador que compró a la compañía Alfersan, y al que calcula 10.000 hectáreas de trabajo en estos años.

 

 

“Hay que tener en cuenta que lo empleo para el abono líquido y para todos los tratamientos”, señala. “Este pulverizador de Berthoud no me podía haber dado mejor resultado; es fiable y resistente, y te permite programar la cantidad de producto que echas por hectárea, con la seguridad de que lo va a cumplir”. Esta es quizá la virtud que más destaca de la máquina, puesto que “nuestro trabajo es muy valioso y metemos mucho dinero en el bombo; de nada nos sirve escoger el mejor abono, con las mejores materias activas, si después lo echa mal o falla la boquilla”.

Su capacidad es de 3.200 litros, lo que me permite hacer la mezcla con agua en condiciones, y hago menos viajes, de modo que ahorro en combustible”. Además, con el pulverizador de Berthoud “cargo en poco tiempo el abono líquido porque tiene una bomba magnífica y me permite avanzar muchas hectáreas”. “Voy con 24 metros de pasada para hacer menos huella en el suelo; cuanto más podamos reducirla mejor”, recalca.

Mantenimiento

La Berthoud Racer EX-S 32 tiene muy buen mantenimiento: “La bomba se lubrica sola. Tiene un equipo de filtrado perfecto y es muy difícil que se estropee una boquilla: en cinco años no han dado un problema, y este año pasó la revisión del equipo perfectamente”.

¿No es mejor contratar a empresas de servicios? Rubén lo tiene claro: “Tengo mi propia máquina porque me gusta hacer las cosas yo mismo; si alguien se equivoca, mejor que sea yo. Esto me permite llevar el control, saber exactamente qué he echado, y si tengo un problema poder ver el origen”.

Otro de sus aciertos fue comprar la máquina a Alfersan, puesto que “su equipo es increíble: me sirven como si fuera de su casa”. “El 12 de octubre, festivo, vino el técnico a solucionarme un problema. Y es que te asesoran, se preocupan por que tu cultivo salga adelante”.

“Nos conocemos perfectamente y con los mecánicos tengo una relación de amistad. Se me rompe una cinta en plena recogida de la patata y dejan lo que están haciendo para atenderme cuanto antes. Me ayudan a reducir el grado de estrés que tengo en la campaña”, destaca.